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sábado, 20 de julio de 2024

Reto de escritura 5 líneas - Julio 2024 - Cometa, encontrado y autoridad.

 

    ¿Que cuál es mi autoridad? ¡Yo lo he encontrado, por Horus!. ¿Es que no lo entendéis? Es mi cometa y nadie va a arrebatármelo. El corro de astrólogos retrocedió intimidado por mis gritos, pero el más anciano alzó la voz: Demuéstralo.

    ¿Eso es lo que queréis? ¿Pruebas? Levanté el brazo y señalé con el índice. Todos miraron a las estrellas. Después chasqueé los dedos y desapareció el cometa, en silencio. Entre las tinieblas, solo brillaba mi sonrisa.

 


 

sábado, 13 de abril de 2024

Reto de escritura 5 líneas - Abril 2024 – Mitos, muchos y punto.

 



    Punto, punto, punto. No son muchos, tres, seguidos de tres rayas y otros tres puntos. ¿Quién los dibujaría en la arena? Parece reciente. La brisa despeinaba las olas, rompían espumosas, alegres. ¿Sería Hades… Poseidón? Sonrío. ¡Bah, mitos, cuentos de viejas para niños! Pero no hay huellas, salvo el rastro del agua en la orilla. Titubeo y noto ese picor en la nuca, el murmullo a mi espalda, una melodía tan embriagadora que eriza mi bello hasta doler el corazón.

 

 




lunes, 26 de febrero de 2024

Reto de Escritura: Escribir Jugando - Febrero - La Premonición.

 

 
 
Las bases de este reto son las siguientes: 
 
  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta. 

  2. En tu creación debe aparecer la runa: Algiz.


Carta: Dixit. Runa: Runas de madera.

 

Opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado con el molino de viento.

 


 

Y esta es mi aportación al reto de 100 palabras sin contar el título: 

 

La Premonición.

 

    Cada noche regresaba la pesadilla. Entre la calima cabalgo una yegua blanca, escapando sin saber de qué, sin querer mirar atrás hasta llegar al puente irisado, el último acceso a las tierras glaucas y frondosas. Pero cuando ya me creo a salvo todo se desvanece girando como las aspas de un molino y caigo al abismo.

    Un espasmo me despierta en mi vivac, humean las cenizas aún calientes sobre la runa algiz dibujada en la tierra. Mientras saboreo el polvo de mis labios me empapa el miedo, una yegua blanca mordisquea mi manta y un arcoíris refulge en el horizonte.


 

miércoles, 11 de enero de 2023

LA CREACIÓN DE EURÍNOME

 


La brisa arrastró un tamborileo lejano, ella lo buscó; soy un ciervo de siete puntas, se dijo; y se alejó de la hoguera y el bullicio en dirección a la orilla, caminando despacio por la tibia arena hasta que la humedad lamió su piel; soy una crecida a través de un llano, se dijo; la espuma salada cubrió sus pies. Observó el firmamento indagando en sus misterios; soy una lágrima que el sol deja caer; la gasa del vestido acariciaba sus pezones alerta; soy una espina bajo la uña; de puntillas levantó los brazos al infinito; soy un prodigio entre flores; el tamborileo pareció encabritarse, ella comenzó a bailar; soy una lanza que anhela sangre. Frotó sus manos atrapando el viento; soy un señuelo del paraíso; se giró y lo eligió a él, del Norte, frío y cortante, el tambor se avivó, y siguió bailando para entrar en calor. Soy jabalí despiadado y rojo; danzando cada vez más y más salvaje; soy la fogata de todas las cuevas; le dio la espalda e inclinándose desnudó sus caderas; soy la matriz de todos los bosques; y se contoneó hasta que él fue todo lujuria y se enroscó entre sus miembros divinos, tambor, tambor, tambor... Soy la reina de todas las colmenas; gemidos volaron cual palomas hacia los cielos hasta que solo se escucharon las olas. Húmeda y saciada se apartó, pero él la retuvo por las muñecas. Ningún dios victorioso me hará cautiva, susurró. Soy la tumba de todas las esperanzas.



Este micro intenta representar torpemente el Mito Pelasgo de la Creación. Espero que disfruten con su lectura.




jueves, 10 de noviembre de 2022

El bueno, el feo y el malo.

 

Se cierra la celda.

¡Coño, compañero nuevo? —sonrió Manuel.

Temporalmente, no te hagas ilusiones —dijo Pietro abatido.

¿Y qué marrón es el tuyo?

Ni puñetera idea, yo solo era el responsable comercial de Rainbowpeace.

Pero esos son los eco-terroristas, ¿verdad?

No somos terroristas. ¿vale? No demostraron que matásemos a nadie.

Claro, estás en chirona por equivocación y en este módulo de alta seguridad porque te confundieron con otro —Guiñó un ojo—. Tranquilo, hay decenas como tú aquí dentro.

Vete a la mierda, no somos terroristas, no tuve nada que ver con la explosión en la Sagrada Familia. Me condenaron por pertenencia a grupo criminal y otras gilipolleces, pero todo está recurrido.

Gilipolleces. Pasar más de veinte años enchironado. A eso lo llamas tú, ¿gilipolleces?

Déjame en paz.

Bueno. Al menos no has salido con la tontería de las conspiraciones y demás zarandajas, como el último que compartió celda conmigo. Decía que lo habían enjaulado por cantar canciones sobre matar policías corruptos, menuda milonga.

Pietro comenzó a reírse.

¿Qué? —Manuel miró extrañado— ¿Te hace gracia, no?

Llevas años encerrado aquí dentro, ¿no, iluso? Claro que me creo lo del cantautor. Con dieciocho años me detuvieron durante tres días por pintar un número en una pared. Me cayeron varios meses. Y la prensa no paraba de repetir que eramos unos terroristas —Pietro reía nervioso.

Un dibujo... ¿Qué fue sobre un mural de Banksy?

El grafiti era 1,5ºc. En una pared blanca de una pinacoteca. Por la lucha contra el calentamiento global.

 

 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Reto de escritura 5 líneas – Octubre 2022 – Hijo, biografía y trabajo.

 


Esparcí la documentación sobre la mesa, escruté las fotos de su hijo, cuñada y marido mientras ojeaba su biografía y analizaba su rutina semanal. Seguía desplazándose al trabajo en autobús... Sin escolta. Anoté: comprobar rutina, inconsistencia, poco fiable. Parecía un encargo fácil, no sería complicado simular un accidente o provocar un infarto. Lo difícil sería encontrar una buena coartada para que no me vincularan con la muerte de mi exmujer.

 

 

domingo, 11 de septiembre de 2022

LA PURIFICACIÓN DEL ESPÍRITU

 

 


 

—Brecht, Gide, Huxley, Kafka, Mayakovski, Wilde…
—Venga, decídete ya, escoge uno.
—Voy, voy… que no sé cuál llevarme.
—Da igual, si el resto de libros no los vas a volver a ver. Ese mismo. La guerra de los mundos.
—No, no. Ese no. Prefiero llevarme… Adiós a las armas.
—Vale, apresúrate que nos van a echar en falta.

    Franz se subió los calcetines hasta la rodilla y corrió tras Richard. Sus sombras pardinegras cruzaron el vestíbulo y trotaron sobre el empedrado en dirección al centro de Berlín. Eran dos estudiantes más entre los cientos que iban camino de la ceremonia.
 
    La muchedumbre se agolpaba en la plaza de la Ópera, sus caras iluminadas por las antorchas escondían sus emociones tras ojos enormes. La hoguera crepitaba hipnótica. Sólo dejaron pasar a los que portaban libros. Les dieron instrucciones claras y concisas en la fila. El calor acariciaba sus caras, manos y rodillas desnudas. Olía a papel quemado. Todo iba rápido, pronto llegarían a la pira.

—No acabo de entenderlo… Todos ellos… Conrad, Joyce, Remarque. ¿Qué tienen en común? —susurró Franz mirando los libros de los demás.

    Richard se giró contrariado. Sus minúsculas pupilas hundidas en un mar azul acerado. —Franz, no seas…

—Atentos en la fila —gritó un oficial de las SA.

    Paso a paso, con la boca seca, se acercaron a la hoguera. Soltaron lastre arrojando los libros a las llamas y suspiraron con fuerza. Miles de chispas doradas como falsas estrellas fugaces volaron en espiral hacia un destino incierto.

 
 

 

    Esta es mi aportación al reto propuesto por El Tintero de Oro para este mes: Escribir un micro a partir de la cita de un escritor con una extensión máxima de 250 palabras. La cita que la diosa Fortuna escogió para inspirarme fue:


    «Una ventana segura al alma de una persona es su lista de lectura». – Mary B. W. Tabor

 

    Espero que hayan disfrutado de la lectura del relato.

domingo, 8 de mayo de 2022

Se cumplen cinco años del nacimiento de la última niña

 


Hoy se cumplen cinco años del nacimiento de Esperanza, una mulatita preciosa que pasó desapercibida para su matrona en el Hospital General de Mavalane en Maputo, y sin embargo, pocas semanas después se convirtió en una celebridad mundial muy a su pesar. Esperanza Santana Do Mato fue la última mujer en nacer en nuestro planeta, desde entonces solo nacen niños, y nada más que niños.

Nadie sabe aún el origen de esta catástrofe, aunque la comunidad científica internacional comenzó de inmediato los ensayos con numerosos voluntarios, se desconoce el vector que originó tal desgracia: Un virus, la alimentación, la contaminación, los hábitos sedentarios, una mutación genética vinculada con un número ya superado de generaciones. Las grandes multinacionales tecnológicas a pesar de los fracasos en el desarrollo de úteros artificiales o en alcanzar la llegada a término de embriones en huéspedes no humanos continúan invirtiendo ingentes cantidades de dinero sin caer en el desánimo.

No obstante han comenzado a tomar medidas más drásticas: Las niñas hasta su madurez sexual estarán bajo la custodia y patria potestad del Estado, se ha legalizado la poliandria, ninguna mujer fértil podrá salir sola a la vía pública si no es acompañada por una escolta policial. Comenzaron las desapariciones, secuestros, asesinatos. En algunos países del Tercer mundo ha sido motivo de conflictos diplomáticos, bloqueos económicos, enfrentamientos armados.

Nos queda poco tiempo, pero no perdamos la esperanza, al fin y al cabo, la vida es tan… sutil, bella, efímera, todo puede finalizar con la última mujer, Esperanza.

 


 

lunes, 10 de enero de 2022

La Puerta de Tannhäuser

 


El ingeniero genético Isaac continuó leyendo en silencio el informe, mientras John miraba por encima de su hombro, en el laboratorio avanzado de la Corporación Tyrell.

¿Es importante? —dijo forzando la vista.

Revisión prioritaria del robot N6MAA10816 —respondió Isaac.

¿Un Nexus-6? —dijo John—. Algún error de calibración en las biosubrutinas.

No jefe, comportamiento anómalo de nivel B5.

John Batty guardó silencio con la mirada fija en el retrato del expediente del Nexus-6. Carraspeó sentándose y tecleó algunas claves en la aplicación corporativa.

Hágalo pasar, Isaac. Esta verificación será cuestión de minutos.

Entró en el despacho el N6MAA10816 seguido por Isaac Roy. El replicante se sentó mientras se mesaba sus cabellos plateados.

¿Sabe el motivo de que esté aquí?

Sí, debido al accidente en la extracción de antimateria de la prospección  del planeta clase E, sistema Alnitak, aquí en el complejo molecular de Orión.

¿Por qué lo hizo? —preguntó Roy sin dejar de teclear.

¿El qué? —dijo esbozando una sonrisa.

Arriesgar su integridad por salvar... otro Nexus-6. —Roy miró extrañado a su compañero.

El N6MAC20286 actuaba imprudentemente ese día, decía cosas insólitas…

¿Insólitas? —preguntó desconcertado Batty.

Sí... Repetía sin pausa: “No quiero morir aún… perder mis recuerdos… así no”. Me emocionó… su miedo... a la muerte.

Los ingenieros se miraron preocupados. Roy tecleó con frenesí activando iconos que centellearon en rojo. Batty se acercó portando el bloqueador quinético.

Conocen ustedes las respuestas, ¿no?.

No, se equivoca —dijeron al unísono.

Sus nombres eran Roy y Batty, ¿verdad?

Ninguno respondió.

Me gustan.


Este relato es un pequeño homenaje a una película cuyo villano, en su muerte, protagoniza una de las escenas más poéticas del cine de ciencia ficción de todos los tiempos.

lunes, 8 de noviembre de 2021

El catarro

 


María inspiraba satisfecha el aire otoñal camino del trabajo. Ese día había decidido saltarse la prohibición de no llevar mascarilla y sonreía de placer. Eso sí, después de aspirar despistada junto a unos contenedores desbordados repletos de moscas, que la hicieron estornudar repetidamente, tomó precauciones evitando subirse al autobús y acercarse a la basura, no fuera a incubar algún virus extraño.

Pero el frío, las aglomeraciones humanas y la insalubridad urbana no perdonan. A la semana comenzó la congestión nasal y la febrícula, pero no se alarmó, supuso que sería catarro. Sin embargo esa noche se despertó con las sábanas pegadas por el sudor, un fuerte dolor en la frente y la nariz taponada por un flujo traslúcido. ¡La gripe me ha cazado!, se dijo. Así que llamó al trabajo para comunicarlo y pidió cita en el ambulatorio.

La sala de espera estaba atestada, como imaginaba, se puso los auriculares para escuchar chill out y conseguió relajarse. Pero las cosquillas en la nariz y el uso de los pañuelos la traían de regreso a la realidad. Sus mocos tenían ese tono verdoso amarillo algo sanguinolento. Suspiró asqueada arrugando el pañuelo. Pero los picores continuaban y el último pañuelo quedó más rojo que verde. Inquieta fue al baño buscando papel higiénico, pero no quedaba nada. Angustiada por el picor se sonó la nariz en el lavabo.

Un chillido en el baño alarmó a todos. Encontraron a María inconsciente en el suelo y el lavabo salpicado de unas mucosidades llenas de larvas.

 

 

viernes, 24 de septiembre de 2021

Volver a empezar

 


Lo apodaban Melquiades, de su verdadero nombre nada averiguamos, y de su origen nuestros padres contaron que le debían la vida por liberarlos del orfanato tras aquel funesto día. En algunas ocasiones, cuando el techo de nubes estaba más turbio y llovía ceniza, nos reuníamos alrededor del fuego para escucharle, nos hablaba del último día antes de la gran oscuridad.

Él acababa de subir al pico más alto de la sierra, el valle era verde, los pueblos coloridos y las transitadas carreteras que comunicaban con la capital parecían juguetes a sus pies. Era un bello mundo multicolor nos repetía. Permanecíamos callados, asombrados. Pero algo cayó desde los cielos y un destello blanco lanzó sombras alargadas. Cuando se giró una enorme hongo de fuego crecía donde estaba la ciudad. Aquel no fue el único.

Hace una década aún salía con los exploradores, buscando algo que no lograba encontrar. La profecía, nos decía, está incumplida y cabizbajo permanecía en silencio. Pero a veces, con la mirada vidriosa, nos repetía la leyenda que le contase su madre sobre los lotófagos. Nuestros ojos reflejaban su inquietud.

Pero los cazadores susurraron sobre una aparición, y a pesar de sus años logró llegar a la laguna señalada. Flotando mecida por el viento brillaba como ascuas una flor hasta que desapareció entre sus manos. Él se quedó allí flotando, la flor entre sus dientes, mientras se alejaba de la orilla.

Desde entonces las partidas de cazadores pasamos por la laguna y volvemos a relatar sus historias.

 

   

Volver a Empezar de José Luis Garci.

 

martes, 16 de marzo de 2021

Nunca digas de este agua no beberé.

 

 

Las manos etéreas agitaron el cubilete con la parsimonia que solo da la eternidad, los dados repiquetearon en los cielos gloriosos arrojando relámpagos y truenos.

La tempestad seguía azuzando inclemente aquella noche de Enero de 1832. El buque medio desarbolado por los vientos peleaba por trepar las enormes olas que sin tregua le iban arrinconando contra la Costa de la Muerte. Los marineros más curtidos se mantenían en cubierta, atados a cabrestantes y aparejos, forcejeando entre la espuma para descabezar el abatido palo trinquete. El timonel oteaba desesperado la oscuridad sin hallar el maldito faro fantasma. Un nuevo resplandor les hizo abandonar su lucha para asirse horrorizados al maderamen. La montaña de agua y el trueno embistieron al unísono la nave, arrancando aparejos, partiendo el palo mayor, e inclinando la embarcación hasta asomar la quilla. El capitán no pudo impedir que el bergantín zozobrase aquella calamitosa noche.

 A la tarde siguiente, los restos del naufragio encallaban en la arena, el salitre que las rachas de viento arrastraba teñía de gris los raqueros que deambulaban por la playa rapiñando los cadáveres y la mercancía de valor que la mar les regalaba. Pero evitaban acercarse, santiguándose, al desharrapado superviviente que arrodillado con los brazos en alto clamaba a los cielos con voz compungida; jurando al todopoderoso que por salvar su vida se ordenaría sacerdote al regresar a Shrewsbury, su pueblo natal. Un anciano gritó pidiendo ayuda, con esfuerzo sacaron un cofre bajo los restos de un bote con la inscripción HMS Beagle.

 

domingo, 17 de enero de 2021

Pongamos que hablo de Madrid

 

Mis oídos amontonan mis latidos, protesta dolorido el fluorescente, mi vida partida en trocitos por el segundero, en momentos así huyo de mi casa y acabo donde siempre. Sin bastón, con el mapa escrito en la memoria, recorriendo la M-30 para acabar en el túnel del Manzanares. Allí todo es sencillo, solo debo contar mis pasos en línea recta. Sin embargo las manos me sudan con el rugido de los motores, el flequillo se alborota con las corrientes de aire que levantan los camiones, pitidos e insultos. Tras más de seis mil pasos freno y recuerdo aquel encuentro.

La escuché llegar arrastrando sus pies, la saludé y se sobresaltó entre risas. Me confió que había tenido un mal día. Esos días, los malos, ella pasea por la calle con los ojos cerrados.

Inspiro y levanto los brazos pegado a la pared, tanteo a la derecha, luego a la izquierda. Nada.

Aquel día ella me inició, me cogió una mano y la levantó sobre mi cabeza. Enseguida sentí el calor en mi mano y el vello erizado. «¿Lo sientes?, no abras los ojos o se esfumará la belleza», me dijo y sonreí. De pronto sonó su teléfono y se despidió con la promesa, antes de salir corriendo, de regresar la semana siguiente.

Hace tres años de esto. No he vuelto a encontrar el aura cálida sobre mi cabeza, el hormigón está agrietado y aplastado el bordillo. Y aunque cuento hasta tres cogiendo impulso, siempre acabo sacando el bastón de la mochila.